Me siento mejor, me siento bien, creo que puedo seguir, que puedo ver sin miedo a lo que me espera después.Tal vez fueron tus palabras, la manera en que llegaste con sólo una frase a lo más hondo de mí, algo que no me había pasado nunca. Has visto antes que nadie, has dicho lo que yo más necesitaba para seguir adelante. Y yo que pensaba que todo lo que hacía caía al vacío. Todo lo que hacía caía en saco roto.
Hacía las cosas para ayudar, sin esperar nada a cambio, pero tú me has visto, y ahora tengo miedo. Miedo de que haya sido pasajero, de que tenga miedo, de que vuelva a caer de lado. Miedo de que olvides lo que dijiste, aunque sé que eso ya lo has hecho. Sé que tú no sabes que dentro de mí que guardo esas palabras, no sabes la manera en que acertaste en lo que yo soy, en cómo me hiciste sentir mejor. Puede que nadie más lo haga, pero a mi eso ya me da igual. Tú has visto, y lo demás da igual.
“Gracias por estar siempre, silenciosamente pero siempre ahí.”
Gracias a mí no, gracias ti por verme. Y ahora tengo miedo, yo que me sentía segura en mi sombra, actuando sabiendo que nunca nadie sabría, que nunca nadie me vería. He hecho cosas que nadie sabe, pero que todos gozan, y no sé si quiero que las sepan. No sé si quiero que me vean.
Porque tengo miedo de que ya no pueda seguir haciéndolo, de que, por estar tan visible no pueda seguir siendo útil. No quiero que nadie más me vea, porque tengo fuerzas ahora, porque sé que al menos alguien me ha valorado. Tengo valor, valor para seguir escondida. Voy a seguir siendo yo, a seguir ayudando sin decir nada, a sonreír a medias detrás de una fuerte máscara. A esconderme incluso de mí misma, a dar sin pedir y no hablar nunca de mi, de cómo me he podido sentir. Así está mejor, yo seguiré siendo lo que he sido hasta ahora, una pequeña sombra que espera que alguien la necesite. Una pequeña sombra que no sabe hablar, que se deja sufrir y se siente sola, pero sabe cómo hacer que los demás se sientan mejor.
Por eso, sigue adelante, haz que no me ves, porque aunque te diga que no, aunque te deje disfrutar e ignorarme, siempre estaré, siempre estoy. Pero sólo existiré cuando no te quede nada, sólo te ayudaré cuando lo necesites, porque el resto del tiempo necesito ayudarme a mí.