¿Ya no te sirvo?, ¿Tan pronto te cansaste de mí?. Es increíble con qué facilidad me dejas de lado, qué poco te cuesta engañarme, olvidarme. Dices sentirlo, pero ¿es cierto?, ¿Acaso pensaste en mí en algún momento?. No me miras a la cara cuando afirmas que no pudiste hacer nada, y yo te creo. O eso intento. Me gritas, me haces daño, me haces sentir mal por no saber escucharte y no saber comprenderte. Y tú no sabes, no te digo, no quiero decirte.
No quiero hablar porque no puedo, soy libro cerrado que no sabe abrirse sin romperse, mostrarse sin odiarse. Sólo soy una mota de polvo, pero eso tú a lo sabes. te abrí las puertas a lo más hondo de mi alma, te permití entrar al único lugar en el que yo hablaba de mí, y lo despreciaste. Te di llena de ilusión lo que me había consumido horas de trabajo y tú lo dejaste caer en el olvido, te di confianza, lo único que no sé dar. Y la has traicionado sin saberlo. Y es por ello, porque nunca sabes, que yo perdono.
O no quieres saber, olvidas que detrás de esta máscara hay una niña ilusa, y que al darte confianza te da ilusión, no sabes que por dentro me muero, y que necesito sentirme mejor. Me hieres al olvidar, me desprecias al mentirme, me matas cuando me dejas de lado y me haces creer que todos es vano. Me cambias por una ilusión pasajera, por una diversión efímera. Y duele, duele tanto que podría gritar, quejarme, llorar, decirte que siempre me dejas sola y que ya estoy harta. Pero prefiero callar, no sé hablar y tú nunca sabes escuchar sin oír. A veces me digo que debo hablar, que estás para ello, pero no puedo. ¿Qué clase de amiga te obliga a permanecer a su lado por una necesidad?, yo sé que quieres irte, probar. Y por eso mismo, te dejo.
Te espero para cuando decidas volver, y te dejaré ir de nuevo. y mientras me haces daño, me haces sentir sola, inútil y mala. Pero qué remedio, siempre me he sentido sola, ahora no va a ser diferente. Y puede que me muera así, sin saber hablar, y tú sin saber nunca nada.