Ahora que estoy llenando mi vida de tan pequeñas cosas, de tan nimios detalles, empiezo a sentir que se va llenando, que todas esas tonterías que me parecían superfluas e inválidas para mí son tan buenas como lo son como para cualquiera. Una risa, una broma o incluso el silencio, pueden hacerme sentir bien. Me gusta reír, pasarmelo bien y dejar de pensar, olvidarme de todo.El silencio, mi triste compañero, me sigue recordando que no todo será siempre así, que siempre se vuelve a caer. A veces me sorprendo recordando y dejándome acunar por los recuerdos, y sonrío mientras dejo que formen parte de mí. Fui una adicta a dejarme abandonar y no me di cuenta de que estaba huyendo. O tal vez sí y no quise creerlo. A mi alrededor parece que todo ha cogido color, incluso un día gris brilla con fuerza. No sé qué ha sido lo que me ha llevado a avanzar con tanta fuerza, o tal vez sí y no quiera saberlo.
Tal vez el hecho de ver que iba a perder el único punto de apoyo que tenía me hizo darme cuenta de lo frágil que era, de lo débil que era mi existencia. Y ahora que sé que todo va bien he decidido ser fuerte para que nunca más se vuelva a poner en peligro. Porque si lo pierdo, perderé todo lo demás, las ganas incluso de llorar.
Cada noche me acuesto y escucho unos segundos los latidos de mi corazón, y sé que late porque todo va bien, porque mi luz late con fuerza y es fuerte. No hace falta que digas que no siempre estará esa luz para mí, porque ya lo sé. Y hace tanto daño saberlo, tanto miedo crece en mí que el alma entera se me estremece y el corazón se me desboca. No quiero pensar qué pasará mañana, mientras hoy todo vaya bien. Tengo una vida pasada vacía, triste y marcada por la soledad. Estoy viviendo una vida presente, frágil, temerosa, pero fuerte y llena. ¿Qué vida futura me espera?.