Desearía ser bruja para hacer una poción que me convierta en ave y me lleve volando a tan lejanos lares en los que habitas. Sueño con ser maga y dejarme llevar por el viento que sopla y mueve tus cabellos a su aire, a su voluntad. Maldita la ráfaga que te acaricia la cara mientras yo suspiro tan lejos. Miro el cielo y deseo que te envíe una radiante sonrisa sólo para ti, sólo para tus ojos y que venga de mí. Me gustaría teletransportarme lejos de mí y llegar más cerca de ti. Si tan sólo fuese más grande recorerría tan horrible y dolorosa distancia que me ahoga, si tan sólo estuviese en mi poder la decisión de viajar y llegar al único lugar al que anhelo estar.
Miro las nubes y les pido que se te presenten tal brillantes como lo hacen ante mi, blancas y puras, libres de ir y venir. Me gustaría poder escribirte palabras en el firmamento con el resplandor de las estrellas, palabras que sólo tú podrías ver y que sólo tú entenderías. Si fuese amazona cabalgaría a través de las montañas y los prados hasta llegar a ti, si fuese piloto volaría entre las nubes para, con un sólo y único paso, desplazarme allá a donde quiera que desee, donde quiera que estés.
Pero no soy una bruja, no tengo poderes y no sé hacer magia. No sé escribir en las nubes, ni sé mandar caricias en el viento. Sólo sé suspirar y escribir, escribir palabras, frases, cargados de todo aquello que no te puedo dar, no por que no quiera, si no porque no puedo. Escribo con la esperanza de que ello pueda suplantar mi ausencia, me pregunto si la distancia es igual de dolorosa para ti que para mí. Y como no soy ninguna de esas cosas ni sé hacer esas maravillas me enrabieto, gruño y le grito a un mundo demasiado grande que te traiga a mí.
Alzo mis puños cargada de ira e intento atrapar el aire y acercarte a mí. Sin embargo no puedo, y mientras te miro, tan cerca y la vez tan dolorosamente lejos. Odio los cientos de kilómetros que te separan de mis manos abiertas, intento agarrar la nada en un desesperado intento de que se parezca a ti que te sustiya cuando te echo tanto de menos. Pero no es suficiente, ni se te parece ni me hace sentir bien. Sólo me recuerda que no estás, que por más que alce la mano no te puedo tocar, que por más que quiera no te puedo traer, y me duele.
Gritaría hasta romperme la voz si mis palabras te llegasen aunque sólo fuesen un susurro. Cantaría amor a voz en grito si el viento te hicese conocedor de mis versos. Me arrancaría el corazón si al lanzarlo al mar la sal lo cubriese y te lo hiciese llegar. Escribiría una carta de amor y la rompería en pedazos si el aire llevase los pedazos hasta ti. Trazaría corazones en la arena si el mar reflejase mis mensajes.
Pero sé que por mucho que grite, que me rompa la voz, nada de eso llega tan lejos. Por ellos cierro los ojos y siento, siento que pienso, que estás aqui y que sabes todo lo que no te puedo decir. A veces eso hace que todo vaya bien, a veces hace que desee correr y juntar mi hogar al lado del tuyo y quedarme allí, y soñar que todo esto sólo fue un sueño y que siempre estuve ahí.
Maldita la lejanía que te atrapa tan fuerte, maldita la hora que empecé a quererte porque eso no te ha traido hasta mí.
Maldito el mundo, demasiado grande para mí.
Miro las nubes y les pido que se te presenten tal brillantes como lo hacen ante mi, blancas y puras, libres de ir y venir. Me gustaría poder escribirte palabras en el firmamento con el resplandor de las estrellas, palabras que sólo tú podrías ver y que sólo tú entenderías. Si fuese amazona cabalgaría a través de las montañas y los prados hasta llegar a ti, si fuese piloto volaría entre las nubes para, con un sólo y único paso, desplazarme allá a donde quiera que desee, donde quiera que estés.
Pero no soy una bruja, no tengo poderes y no sé hacer magia. No sé escribir en las nubes, ni sé mandar caricias en el viento. Sólo sé suspirar y escribir, escribir palabras, frases, cargados de todo aquello que no te puedo dar, no por que no quiera, si no porque no puedo. Escribo con la esperanza de que ello pueda suplantar mi ausencia, me pregunto si la distancia es igual de dolorosa para ti que para mí. Y como no soy ninguna de esas cosas ni sé hacer esas maravillas me enrabieto, gruño y le grito a un mundo demasiado grande que te traiga a mí.
Alzo mis puños cargada de ira e intento atrapar el aire y acercarte a mí. Sin embargo no puedo, y mientras te miro, tan cerca y la vez tan dolorosamente lejos. Odio los cientos de kilómetros que te separan de mis manos abiertas, intento agarrar la nada en un desesperado intento de que se parezca a ti que te sustiya cuando te echo tanto de menos. Pero no es suficiente, ni se te parece ni me hace sentir bien. Sólo me recuerda que no estás, que por más que alce la mano no te puedo tocar, que por más que quiera no te puedo traer, y me duele.
Gritaría hasta romperme la voz si mis palabras te llegasen aunque sólo fuesen un susurro. Cantaría amor a voz en grito si el viento te hicese conocedor de mis versos. Me arrancaría el corazón si al lanzarlo al mar la sal lo cubriese y te lo hiciese llegar. Escribiría una carta de amor y la rompería en pedazos si el aire llevase los pedazos hasta ti. Trazaría corazones en la arena si el mar reflejase mis mensajes.
Pero sé que por mucho que grite, que me rompa la voz, nada de eso llega tan lejos. Por ellos cierro los ojos y siento, siento que pienso, que estás aqui y que sabes todo lo que no te puedo decir. A veces eso hace que todo vaya bien, a veces hace que desee correr y juntar mi hogar al lado del tuyo y quedarme allí, y soñar que todo esto sólo fue un sueño y que siempre estuve ahí.
Maldita la lejanía que te atrapa tan fuerte, maldita la hora que empecé a quererte porque eso no te ha traido hasta mí.
Maldito el mundo, demasiado grande para mí.
