Olvidas. Olvido. Se va el recuerdo de un calor efímero, diluido entre las gotas del otoño frío y gris, como una caricia de desidia y dejadez que nos roba, nos borra, nos lleva sobre el riachuelo de una calle desierta. Notas de un piano que se elevan al azar, se quedan, se van. Melodía interminable que suena, suena, con la voz de aquella Mnemea mágica e ilusa, aquella sonrisa pícara y escurridiza que creíste no ser capaz de alcanzar. ¿Fue por ello? Tan sólo tú sabrás, tan sólo tú. Respuesta inexistente de melancolía y tristeza, que ahoga, que oprime, mientras el tiempo pasa, mientras Mnemea se escapa, mientras olvidas. Olvido. Ése será tu castigo, el mío, por no leer lo que creíste gritar, por no forzar, por no luchar. Por ser simplemente una sombra en tus ojos de mar, brillando en otro amanecer.
Olvido. Silencio. Voces distantes, voces tensas, voces escondidas. Voces, que no llegaron a hablar. Susurro asustado, perdido, olvidado. Y mientras miras, mientras esperas, mientras te debates entre luchar un poco más, o simplemente dejarte llevar por esa marea inmensa sin luz de luna que te ha venido a llamar. Miras atrás, y el agua te lame los pies, escurridiza. Miras atrás, a lo lejos, más allá, escuchas. Y sólo te oyes respirar. Entiendes, entonces. Entiendes, dolida. Sabes que no habrá más. Y respiras mientras la arena se va deshaciendo a tus pies y, poco a poco, te rodea el mar.
Nada, piensas. Nada fuerte, la orilla no está lejos. La orilla de los sueños, el limbo al que te lleva aquella canción, aquella fría tarde de otoño bañada entre risas de un verano imposible. Aquella fría lluvia sin nubes, sin sal. Aquellos proyectos que no acabarás, que no llegarán. Aquellos castillos que se tragó el mar. Como tú. Nada, piensas, nada es lo que soy. Una pequeña y rota loba que perseguía un ángel, una pequeña y rota loba que intentó volar. Una pequeña y rota loba que se dejó embaucar.
Olvidas. Olvido. Ése es tu castigo. Un atisbo de amanecer, un atisbo, tan sólo. Un brillo tímido. Y olvidas.
Ya ni se ven las huellas. Ya ni se ven.